Durante mucho tiempo he intentado encontrar «mi lugar» en el mundo. ¿Quién soy? ¿Qué hago? ¿Cuál es mi misión? Me pongo a mirar a mi alrededor y veo cosas, gente y modas que no me gustan. Pero…funcionan. Pues, ¿quizás debería hacer lo que hacen los demás para conseguir las cosas que quiero? Estoy harta de intentar copiar a otras personas, de falsificar mis pensamientos y mis palabras para caber en un molde en el que no me quiero meter.

Eso se ha terminado, voy a hacer lo que quiero, lo que me dice mi corazón y mi instinto. No le gustará a todo el mundo, no será la forma más ortodoxa, pero es mi forma y es la que va a funcionar para mi.

Esta es mi historia.

Mundo Universitario

Estudié veterinaria, pensando que eso me haría feliz, ya que siempre he sido una apasionada de los animales, y de hecho, ser veterinaria siempre había sido mi sueño. No tardé mucho en darme cuenta de que eso no sería así. En 3º de carrera, casi dejo de estudiar, pero tras pensármelo un poco, y escuchar detenidamente los consejos de mi querida madre, decidí acabarla aunque ya sabía que nunca iba a ejercer mi profesión.

Terminé la carrera, a curso por año, y me fui a Madrid para encontrar oportunidades nuevas mientras decidía que era lo que quería hacer de verdad. Por casualidad, tras hacer un curso TEFL, un curso que acredita a profesores de inglés, la academia donde lo hice buscaban profesores de español. Pensando que no tenía nada que perder y que ganarme unos eurillos no estaría mal, acepté el trabajo. Empecé trabajando 2 horas a la semana y acabé dando entre 25 y 30 horas de clase a la semana.

Mis primeros pasos en el mundo laboral

Estaba bastante contenta, ganaba bastante bien para ser mi primer trabajo después de la universidad y el ambiente en la oficina era envidiable. Pasaron los meses y luego pasó un año y me di cuenta de que llevaba meses haciendo lo mismo. Dando las mismas clases semana tras semana. Empecé a sentir aburrimiento y comodidad, esto ya no era un reto para mi. Además, empecé a sentir las esposas que conlleva trabajar por cuenta ajena:  ¿22 días de vacaciones al año? ¿No poder decidir que día me voy a ver a mi familia? ¿No poder planear mis días porque los horarios de profesor son impredecibles?

La gota que colmó el vaso fue cuando tuve que elegir entre pasar Navidades con la familia o volver a casa al cumpleaños de mi hermana, porque no me quedaban suficientes días de vacaciones para hacer las dos.  Puede sembrar banal, pero para mi, la familia lo es todo, y tener que elegir entre las dos me partía el corazón.

Mundo Virtual

En ese momento decidí que algo tenía que hacer para cambiar mi situación. Esto no era lo que quería hacer para el resto de mi vida. Yo sabía que quería trabajar para mi misma, ponerme mis propios horarios, elegir cuanto gano y cuanto trabajo.

La realidad es que esto no venía de la nada. Mis padres han sido empresarios toda mi vida y he visto como mi madre vivía y vive una vida envidiable para muchos: viajar el mundo, decidir sus horarios, trabajar con quien quiere, cuando quiere y como quiere…y encima ganando dinero. ¿Qué más se puede pedir? Claramente, algo estaba haciendo mal yo… nunca veo a mi madre aburrida.

En ese momento fue cuando empecé a trabajar online utilizando una plataforma que se llama Upwork donde podía encontrar trabajos de traducción, de redacción, de edición de videos etc. Empecé poco a poco, pero tras unos meses pude sustituir lo que ganaba en la academia (que…vale, no era mucho!)

No fue fácil, y no fue instantáneo. Cometí muchísimos errores, y tardé meses en conseguir mi primer cliente estable. Pero después de 6 meses pude reemplazar el sueldo que ganaba en la academia de español, trabajando desde mi casa, o desde la playa. Sin tener que darle explicaciones a nadie, ni tener que pedir días de vacaciones para visitar a mi familia o irme de viaje. Para mí, esa clase de libertad, literalmente, no tiene precio.

Mi Misión

Trabajar online como freelance solo fue el primer paso para mi, el paso indispensable para salir de donde estaba y abrirme los ojos a nuevos mundos. Me dio la libertad que necesitaba para enfocarme en aquello que realmente me importaba, y no lo que le importaba a mi jefa. Desde ese momento han salidos más proyectos, más oportunidades, simplemente… más.

Mi último proyecto Agua Sin Plástico es algo me apasiona, siento que estoy haciendo algo importante, algo que hace la diferencia. El planeta se muere, se ahoga y nosotros somos lo que tenemos el poder de cambiarlo.

Y seguramente ¡no será el último proyecto que haga! Siempre estoy buscando cosas nuevas, nuevos proyectos, nuevas ideas. Y ¿por qué no? Perder la curiosidad en la vida y las ganas de hacer cosas nuevas, en mi opinión…es morir.

Vivimos en un mundo de nichos. ¡Especialízate! ¡Haz solo una cosa! ¡No marees a tus «seguidores»! Pues me importa un comino, me niego en hacer solo una cosa, que poco real eso. Ninguno somos una sola cosa. Me encanta combinar mis pasiones, porque yo SOY una combinación de ellas y lo siento si eso marea a algunas personas.

Soy tan feliz de poder vivir la vida que vivo. Me siento tan, tan agradecida. Estos últimos años he viajado a muchísimos lugares nuevos, pero eso no es lo más importante.  Lo más importante es que he tenido la libertad y la flexibilidad de priorizar a mi familia, a mi pareja y a mis amigos. Lo más importante es que pude estar ahí en los momentos importantes, que puedo pasar las Navidades con mi familia sin pedirle permiso a nadie. Eso para mi es #libertadopcional

#libertadopcional

 

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